BALONCESTO

Los 10 peores contratos de la historia de la NBA

Mala suerte con las lesiones, el paso del tiempo llamando a la puerta o decisiones directamente inexplicables. Las razones pueden ser varias, pero el resultado es el mismo: una lluvia de millones totalmente injustificada.

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  • Bryant Reeves (61,8 millones por 6 años)

    Probablemente el peor contrato que se haya firmado nunca en la NBA. En 1997 saltaba a la vista que Reeves no estaba en la forma física adecuada para rendir en la liga. Aún así los Grizzlies le ofrecieron un contrato de seis años, dos después de haber sido la primera elección de draft de la franquicia de Vancouver. Quizá por ello se sintieron obligados a a blindar a un jugador que decía que en verano no podía mantener la forma porque en su pueblo natal de Oklahoma no había gimnasio ni nadie con quien poder jugar al baloncesto. Cuando acabó el lockout de 1999 se presentó en las instalaciones del equipo pesando 142 kilos. Incluso masticaba tabaco. Lógicamente no llegó a cumplir los seis años de contrato. En 2001 un problema de espalda (no fue la primera lesión que sufrió) acabó por retirarle de las pistas.

    FOTO: Icon Sportswire (Icon Sportswire via Getty Images)

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  • Joe Smith (86 millones por 7 años)

    El problema del contrato que firmaron los Minnesota Timberwolves a Smith en 1999 es que fue fraudulento y las consecuencias las pagaron todas las partes. El que había sido número 1 del draft del 95 se dejó 'guiar' demasiado por su agente, que firmó un año con los Wolves a razón de 1,75 millones, pero bajo mesa iban los otros seis años de contrato. Cuando se descubrió el pastel la liga le quitó al equipo de Mineápolis cuatro de sus siguientes cinco primeras rondas de draft, justo en un momento en el que pretendían armar un equipo campeón alrededor de Kevin Garnett. Y al jugador le obligaron a aceptar un nuevo contrato para los seis años restantes por 34 millones, menos de la mitad de la cantidad inicial.

    FOTO: ALLEN FREDRICKSON (REUTERS)

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  • Allan Houston (100 millones por 6 años)

    En los 90 Houston fue un jugador realmente importante para los Knicks, hasta el punto de meter la canasta que clasificó al equipo de Nueva York a las semifinales de conferencia de 1999, año en el que llegarían a las Finales. Pero en 2001 ya había cumplido los 30 y puede que nadie en la franquicia neoyorkina pensase que firmarle un contrato de 6 años suponía que el jugador lo acabara con 36. Las dos primeras temporadas no fueron malas, aunque en ningún caso al nivel de superestrella que se suponía debía jugar por el dinero que le pagaban, pero una terrible lesión de rodilla le dejó fuera dec onbate a partir la tercera. Tal fue el shock que la NBA creó una nueva cláusula en el convenio colectivo: la conocida coloquialmente como 'Norma Allan Houston', con la que los equipos podían deshacerse de un contrato muy alto de un jugador que apenas jugase.

    FOTO: PETER JONES (REUTERS)

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  • Eddie Curry (60 millones por 6 años)

    Para sorpresa de nadie la lista sigue con un contrato firmado por los Knicks. Por algo se han convertido en el siglo XXI en uno de los memes de la liga. El caso de Curry es sangrante por dos motivos: por el rendimiento del jugador y por lo que tuvieron que dar a cambio para hacerse con él. En concreto la elección número 2 del draft de 2006, con la que los Bulls eligieron a LaMarcus Aldrige (y lo traspasaron inmediatamente a los Blazers, aunque eso es otra historia). Curry había conseguido llevar al equipo de Chicago a los playoffs con 22 años, pero en 2005, cuando se hizo el traspaso, estaba sin jugar por problemas cardiacos. Además, el pívot había demostrado que sabía meter puntos, pero también que no reboteaba y que su lentitud le impedía defender, cosa que se fue agravando con el paso de los años. En 2008 llegó a pesar 150 kilos... Después ganaría un anillo en Miami en 2012, aunque sin jugar un solo minuto en playoffs.

    FOTO: Nick Laham (Getty Images)

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  • Ben Wallace (60 millones por 4 años)

    Wallace es un Hall of Famer, un excelente jugador que en su momento seguro se merecía un contrato así por su tremendo nivel defensivo y su liderazgo. Pero en 2006 y con 31 años empezaba a decaer, algo que parece que los Bulls no vieron, a pesar de tener una versión de Wallace más joven y más barata (y con cinco años de contrato por delante) en la plantilla: Tyson Chandler. El pívot duró año y medio en Chicago, donde fue totalmente irrelevante, así como en el resto de los destinos a los que fue con posterioridad. Sobre todo, a razón de 15 millones al año.

    FOTO: Garrett Ellwood (AFP)

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  • Gilbert Arenas (111 millones por 6 años)

    En 2007 los Wizards renovaban a Gilbert Arenas por seis temporadas a pesar de que el año anterior sólo había podido jugar 13 partido por una grave lesión de rodilla. La articulación nunca volvió a funcionar a pleno rendimiento y dos años después salía del equipo. Eso sí, antes le había dado tiempo a exigir para renovar que firmaran a Antawn Jamison (4 años, 50 millones), cosa que tampoco salió especialmente bien. Además, protagonizó un famoso episodio en el vestuario, una trifulca armada con Javaris Crittenton (actualmente en la cárcel por homicidio involuntario) por una pelea que venía de una partida de cartas en el avión. Una joya.

    FOTO: Gary A. Vasquez-US PRESSWIRE (DIARIO AS)

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  • Timofey Mozgov y Luol Deng (136 millones combinados por cuatro años)

    2016 es sin duda uno de los años más nefastos en la firma de contratos en la NBA. El primero de la lista implica a los Lakers y a dos jugadores. Con la marcha de Kobe Bryant la franquicia angelina tenía un montón de dinero y no dudó en emplearlo en contratar jugadores mayores y de poco rendimiento. Mozgov firmó por 64 millones a pesar de que acababa de disputar sólo 25 minutos en total en las famosas Finales que los Cavs acababan de remontar a los Warriors. Un año después tuvieron que dar a su número 2 del draft, D'Angello Russell, para poder deshacerse del contrato del ruso. En cuanto a Deng, le firmaron 72 millones y jugó en los Lakers 79 partidos: a razón de casi 1 millón por encuentro. Nada mal para un jugador que llegaba con 31 años y directo desde la trituradora física de Tom Thibodeau.

    FOTO: Anadolu Agency (Getty Images)

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  • Joakim Noah (72 millones por 4 años)

    Una vez más, aquí llegan los Knicks. En este caso firmando un contrato por 72 millones a un jugador que la temporada anterior sólo había podido disputar 29 partidos y que estaba claramente en la cuesta abajo de su carrera físicamente. A nadie le podía sorprender que en los cuatro años siguiente Noah jugase en total 95 partidos con los Knicks. En concreto, en la segunda temporada disputó 40 minutos, lo que le reportó unas ganancias ese año de 450.000 dólares por minuto. Para colmo, años después Noah admitió que en sus años en Nueva York salía demasiado de fiesta y que eso no ayudó a mantener la forma que se le debe exigir a un jugador profesional.

    FOTO: Michael Reaves (AFP)

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  • Chandler Parsons (94 millones por 4 años)

    La cumbre del despropósito de 2016 es sin duda este contrato que le firmaron los Grizzlies a Parsons. Un prometedor jugador en Houston, que no había hecho nada espectacular en Dallas y que se perdió el final de la temporada anterior, playoffs incluidos, por una lesión de rodilla. De los cuatro años que firmó los tres primeros los pasó en Memphis, donde jugó en total 95 partidos y en ningún momento estuvo ni remotamente cerca de justificar un contrato de casi 100 millones. Contrato que de alguna manera fue la sentencia de muerte del proyecto del ‘Grit and Grind’ que había llevado a los Grizzlies a disputar unas finales de conferencia. Mike Conley y Marc Gasol acabaron saliendo del equipo.

    FOTO: Rob Carr (AFP)

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  • John Wall (170 millones por 4 años)

    El último peor contrato firmado hasta el momento. En el momento de estampar la firma en el papel, en 2018, Wall era la estrella de los Wizards y all star durante cinco temporadas consecutivas. En el momento de entrar en vigor, en el verano de 2019, el base se había roto el tendón de Aquiles y se iba a pasar el primero de los cuatro años sin disputar un sólo minuto. La cuenta, 38 millones por no hacer nada. Los Wizards le traspasaron a Houston a cambio de Russell Westbrook (quien tiene otro contrato que se ha transformado cuando menos en discutible) y en los Rockets jugó 40 partidos la temporada pasada, sin parecerse lo más mínimo al jugador de su buena época en Washington, para volver a pasar en blanco este último curso, a razón de 44 millones. Hace menos de un mes se acogió a la player option que tenía firmada para cumplir los cuatro años, el último será por 47 millones. Falta por ver si se los paga Houston, si consiguen colocar el contrato en otro lugar o llegar a un acuerdo económico con el jugador para que perdone parte de su salario y quede libre. Un negocio desastroso.

    FOTO: Geoff Burke (USA TODAY Sports)

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