El misterio del mundial en √°frica

Roberto Santiago

El p√ļblico se puso en pie y core√≥ una canci√≥n:

Es la ni√Īa maravilla

Baila conmigo

Dance with me

Danse avec moi

Riki-Riki

Riki-Riki

And Anitaaaaaaaaaaaa

Riki-Riki

Riki-Riki

And Anitaaaaaaaaaaa

Vina ndi Ine

Vina ndi Ine

And Anitaaaaaaaaaaaa

Habían cambiado la letra de la canción en honor a Anita.

El himno oficial del CHISOWORLD ahora se había convertido en un himno homenaje a Anita.

Aquello era una locura.

Hasta la propia Chayna Akanke cantó en pie la nueva versión desde el palco:

Riki-Riki

Riki-Riki

And Anitaaaaaaaaaaa

A su lado, Carine Rodrigues bailaba y tocaba las palmas.

La gente estaba enfervorecida.

Anita levantó las dos manos y saludó como si fuera una estrella de rock.

Los espectadores respondieron desde la grada con m√°s aplausos y gritos.

Miles de personas hicieron reverencias.

‚ÄĒDejad que juegue Anita ‚ÄĒpidi√≥ Esteban‚ÄĒ. Si no, se va a liar muy gorda.

‚ÄĒAdem√°s, la canci√≥n mola mucho, las cosas como son ‚ÄĒdijo mi madre‚ÄĒ: Riki, Riki and Anitaaaaaaaaa‚Ķ

Alicia hizo un gesto de resignación y volvió a sentarse al banquillo.

‚ÄĒHaced lo que os d√© la gana ‚ÄĒdijo la entrenadora.

Felipe se dirigió a la portería:

‚ÄĒVenga, Camu√Īas, descansa un poco, de momento se va a poner Anita.

‚ÄĒPero si no estoy cansado ‚ÄĒprotest√≥ Camu√Īas.

‚ÄĒNo me lo pongas m√°s dif√≠cil, por favor ‚ÄĒpidi√≥ Felipe‚ÄĒ. Al banquillo he dicho.

Camu√Īas se quit√≥ los guantes de mal humor y sali√≥ del campo.

Anita nos miró con una sonrisa de oreja a oreja.

‚ÄĒYa estoy de vuelta, chicos ‚ÄĒasegur√≥‚ÄĒ. Todo ir√° bien. Ah, si veis que esas c√°maras me enfocan, apartaos, es que est√°n haciendo un documental sobre m√≠.

Del helicóptero también habían bajado dos reporteros con sendas cámaras, que grababan todo.

El √°rbitro hizo un gesto.

‚ÄĒCome on! ‚ÄĒexclam√≥.

El partido se reanudó.

O más bien empezó.

En lo alto del cielo, unas nubes negras amenazaban tormenta.

En la primera posesión, el Sao Paulo llegó hasta la frontal de nuestra área.

Le llegó el balón a María Aparecida y lo golpeó con todas sus fuerzas.

La pelota voló hacia la portería, directo a la escuadra.

Era un chut espectacular.

Anita voló y… y… lo despejó con la mano derecha.

¡Paradón!

Entre los aplausos entusiastas, Anita saludó a las cámaras, levantando el pulgar.

‚ÄĒ¬°Ni√Īa maravilla! ‚ÄĒexclam√≥ ella misma.

El bal√≥n rebot√≥ y qued√≥ muerto en el √°rea peque√Īa.

María Aparecida se adelantó a Tomeo y remató sin oposición.

La pelota entró en la portería.

‚ÄĒ¬°Gooooooooooooooooooooooool!

Ante la mirada atónita de todos, el tanto subió al marcador:

SAO PAULO 1; SOTO ALTO 0.

El p√ļblico no sab√≠a c√≥mo reaccionar.

No se esperaban algo así.

Y mucho menos en el primer minuto de partido.

Se quedaron en silencio.

Anita trató de quitarle importancia.

‚ÄĒNo pasa nada, me ha pillado desprevenida ‚ÄĒdijo; y mir√≥ a los c√°maras de su documental‚ÄĒ. ¬ŅHab√©is grabado bien la parada?

Los reporteros asintieron, desconcertados.

‚ÄĒ¬°Vamos, equipo! ¬°A por ellos! ¬°Somos el Soto Alto! ¬°Y yo soy‚Ķ Anita, la ni√Īa maravilla!

Al verla tan entusiasmada, la gente volvió a aplaudir.

‚ÄĒSe lo tiene muy cre√≠do ‚ÄĒdijo Toni.

Era curioso oír a Toni, el más creído y chulito del equipo, decir algo así.

Pero en este caso, tenía razón: Anita se había venido arriba.

El d√≠a anterior era una ni√Īa normal.

Era… nuestra portera suplente.

Ahora se había transformado en una superestrella.

Helena sacó de centro y me pasó el balón.

El Sao Paulo presionaba en todo el campo.

Era un equipazo.

A pesar de que el empate les valía para llegar a la final, por la diferencia de goles, habían salido decididos a por la victoria.

Durante los siguientes minutos, el partido fue de ida y vuelta.

Los dos equipos creamos varias jugadas de ataque. Aunque ninguna ocasión clara.

La gente en la grada del humilde campo Chawana-Makeni se impacientaba.

Querían ver a su ídolo en acción.

‚ÄĒ¬°Anitaaaaaaaaaaaaaa! ¬°Anitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

‚ÄĒ¬°Que la muchacha es portera! ‚ÄĒrespondi√≥ Alicia, encar√°ndose con el p√ļblico‚ÄĒ. ¬ŅQu√© quer√©is que haga? ¬ŅMalabarismos? ¬°Madre m√≠a, qu√© disparate!

‚ÄĒTranquila, cari√Īo, la gente quiere espect√°culo ‚ÄĒintent√≥ tranquilizarla Felipe‚ÄĒ. Pero Anita est√° muy centrada, no pasa nada.

Al borde del descanso, Anita detuvo un disparo lejano.

Dejó caer el balón al suelo y salió jugando con los pies.

Dribló a un delantero del Sao Paulo.

El p√ļblico se puso en pie, felices de ver a la ni√Īa maravilla salir del √°rea con el bal√≥n controlado y arriesgar de esa forma.

‚ÄĒ¬Ņ¬°Pero ad√≥nde vas!? ‚ÄĒle grit√≥ Alicia.

‚ÄĒComo le roben el bal√≥n, la porter√≠a est√° vac√≠a ‚ÄĒse√Īal√≥ Esteban.

‚ÄĒNo seas agorero, hombre ‚ÄĒintervino mi madre‚ÄĒ, que la muchacha est√° haciendo un jugad√≥n.

Los reporteros enfocaban a Anita, que siguió adelante, imparable.

Cruzó el centro del campo.

‚ÄĒ¬°Aqu√≠! ‚ÄĒdijo Toni, pidiendo el bal√≥n.

Estaba desmarcado.

Lo lógico sería que le hubiera pasado, pero Anita siguió a lo suyo. Enfrentó a una centrocampista del Sao Paulo… la regateó… y continuó con el balón en los pies.

¡Increíble!

¬°Lo estaba haciendo otra vez!

Llegó a la frontal del área rival.

Se preparó para chutar.

‚ÄĒ¬°Aqu√≠! ‚ÄĒinsisti√≥ Toni, completamente solo en el v√©rtice del √°rea.

Helena y yo tambi√©n lleg√°bamos unos metros por detr√°s, acompa√Īando la jugada.

Sin embargo, Anita no soltaba el balón.

Intentó regatear al central del Sao Paulo, pero se hizo un lío y la pelota se quedó trabada entre las piernas de ambos.

El portero aprovechó la confusión, dio un par de zancadas y despejó de un patadón.

‚ÄĒ¬°No, no, no! ‚ÄĒprotest√≥ Anita‚ÄĒ. ¬°Se supone que deb√≠a marcar un golazo y ser la hero√≠na!

El balón voló hasta el centro del campo.

María Aparecida lo controló a la primera.

Levantó la vista y, al ver nuestra portería vacía, no lo dudó ni un instante.

Disparó desde el círculo central.

La pelota describió una parábola perfecta.

Botó tres veces en el área.

Y entró en la portería sin que nadie pudiera impedirlo.

‚ÄĒ¬°Goooooool! ¬°Golazooooooooooooo!

Los compa√Īeros de Mar√≠a Aparecida lo celebraron mante√°ndola.

Había sido un gol espectacular.

SAO PAULO 2; SOTO ALTO 0.

El √°rbitro levant√≥ el brazo y se√Īal√≥ el final del primer tiempo.

‚ÄĒ¬°Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Anita salió del campo cabizbaja.

‚ÄĒEsto no lo grab√©is, por favor ‚ÄĒpidi√≥ a los c√°maras.

‚ÄĒ¬ŅPor qu√© no me has pasado? ‚ÄĒle pregunt√≥ Toni, enfadado‚ÄĒ. ¬°Estaba solo!

‚ÄĒEres un chup√≥n, siempre quieres marcar t√ļ ‚ÄĒreplic√≥ Anita.

‚ÄĒSoy el m√°ximo goleador del equipo y t√ļ eres portera‚Ķ suplente ‚ÄĒdijo Toni.

Alicia también se dirigió a Anita.

‚ÄĒ¬°No puedes salir del √°rea! ¬°Bajo ning√ļn concepto! ‚ÄĒle dijo.

‚ÄĒCuando marqu√© al Zesco no te pareci√≥ tan mal ‚ÄĒcontest√≥ Anita.

‚ÄĒEso era distinto‚Ķ era una situaci√≥n excepcional‚Ķ √≠bamos perdiendo, se acababa el tiempo‚Ķ ‚ÄĒdijo Alicia‚ÄĒ. ¬°Ya est√° bien de tonter√≠as! ¬°Camu√Īas, calienta, en el segundo tiempo juegas t√ļ!

‚ÄĒYa era hora ‚ÄĒdijo Camu√Īas.

‚ÄĒA los aficionados no les va a gustar ‚ÄĒamenaz√≥ Anita.

Pero las cosas habían cambiado. Ya nadie coreaba su nombre. Después de las dos pifias, la gente se había desinflado y no parecían preocupados por su titularidad.

‚ÄĒLa fama es ef√≠mera, igual que viene se va ‚ÄĒdijo Camu√Īas, enfund√°ndose los guantes.

Durante el descanso, llegó a la grada un grupo numeroso que reconocí enseguida:

Las hermanas Clarence, Sonsoles y Olabisi. Con ellas, tambi√©n estaban las internas de City of Hope que hab√≠amos visto la noche anterior. Un mont√≥n de ni√Īas negras que tomaron asiento en las dos primeras filas, justo detr√°s de las vallas.

‚ÄĒSer momento muy especial para ellas ‚ÄĒdijo la hermana Clarence‚ÄĒ. El mundial infantil jugarse en su barrio. Ten√≠amos que venir.

‚ÄĒPues nos est√°n mojando la oreja, hermana ‚ÄĒrespondi√≥ mi madre‚ÄĒ. A ver si nos tra√©is suerte y cambia un poco la cosa.

En cuanto llegamos al vestuario, bombardeamos a Anita con un sinfín de preguntas:

‚ÄĒ¬ŅD√≥nde te hab√≠as metido todo este tiempo?

‚ÄĒ¬ŅPor qu√© saltaste a la furgoneta de Carine Rodrigues?

‚ÄĒ¬ŅEs verdad que has firmado un contrato con ella?

‚ÄĒ¬ŅPor qu√© te cambiaste de zapatillas?

‚ÄĒ¬ŅDe repente ves bien sin gafas o es que llevas lentillas?

Ella se apartó, abrumada.

‚ÄĒComprendo que soy una celebridad y ten√©is muchas preguntas ‚ÄĒdijo, haci√©ndose la interesante‚ÄĒ. Pero deb√©is respetar mi intimidad. Los famosos tambi√©n tenemos nuestros derechos.

‚ÄĒNos ten√≠as muy preocupados ‚ÄĒdijo Marilyn.

‚ÄĒTe estuvimos buscando en un helic√≥ptero cochambroso ‚ÄĒdijo Tomeo.

‚ÄĒAterrizamos en mitad de la ciudad ‚ÄĒa√Īadi√≥ Ocho.

‚ÄĒY luego estuvimos a punto de despe√Īarnos desde la planta trece de un edificio ‚ÄĒrecord√≥ Angustias‚ÄĒ. Ha sido todo horrible.

‚ÄĒEsto que me cont√°is es s√ļper interesante, pero ahora no tengo tiempo ‚ÄĒdijo‚ÄĒ. Debo pensar en muchas cosas, chao.

Abrió una puerta y desapareció, dejándonos con la palabra en la boca.

Nos quedamos boquiabiertos.

‚ÄĒ¬ŅD√≥nde ha ido? ‚ÄĒpregunt√≥ Tomeo.

‚ÄĒNo s√©, pero ha entrado el armario de las escobas, me parece ‚ÄĒdijo Helena.

Unos segundos después, Anita volvió a aparecer.

‚ÄĒEjem, me he equivocado de puerta ‚ÄĒdijo, muy digna‚ÄĒ. Pero lo importante es la intenci√≥n. Tengo que concentrarme para la segunda parte. Los fans me esperan.

‚ÄĒPero si no vas a jugar ‚ÄĒle record√≥ Camu√Īas.

‚ÄĒLa ni√Īa maravilla siempre tiene que estar preparada, por si acaso ‚ÄĒdijo Anita.

Parec√≠a otra. No era la Anita cari√Īosa, t√≠mida y un poco sabelotodo de siempre.

Se había convertido en una chulita repelente. Le había quitado el puesto a Toni.

‚ÄĒDe todas formas, tenemos que investigar eso de los contratos ‚ÄĒme dijo Helena‚ÄĒ. A m√≠ me sigue pareciendo muy raro.

‚ÄĒA ver si despu√©s del partido podemos hablar con ella tranquilamente ‚ÄĒpropuse.

En la segunda parte, Anita y Tomeo se quedaron en el banquillo.

En su lugar, entraron Camu√Īas y Ocho.

Cambiamos el esquema para jugar un poco m√°s adelantados.

Marilyn se qued√≥ como √ļnica defensa.

Ocho, Angustias y Helena en el centro del campo.

Toni y yo arriba.

Al principio les pillamos por sorpresa y tuvimos un par de llegadas buenas que se marcharon fuera por muy poco.

Pero el entrenador del Sao Paulo también reajustó su sistema y a los pocos minutos controlaron el partido.

Aunque no creaban ocasiones, tenían la posesión del balón. Ganando por dos goles, era más que suficiente.

Alicia y Felipe se impacientaban a medida que pasaba el tiempo.

‚ÄĒDeber√≠ais sacarme si quer√©is desatascar el partido ‚ÄĒdijo Anita.

‚ÄĒNi lo sue√Īes, prefiero perder por goleada ‚ÄĒcontest√≥ Alicia‚ÄĒ. ¬°Vamos equipo, presi√≥n y bal√≥n arriba al primer toque!

‚ÄĒ¬°S√≠ se puede! ‚ÄĒnos anim√≥ Felipe.

Era casi imposible.

El Sao Paulo cerraba muy bien los espacios. Estaban acostumbrados a jugar partidos importantes.

El p√ļblico hab√≠a perdido el inter√©s: El Sao Paulo dominaba y el partido parec√≠a sentenciado.

‚ÄĒLo √ļnico bueno es que por lo menos la gente se ha olvidado de la ni√Īa maravilla ‚ÄĒdijo Esteban‚ÄĒ. Con suerte, la fiebre pasar√° y volveremos a recuperar a la Anita de siempre.

Las √ļnicas que nos animaban eran las chicas de City of Hope y las monjas.

‚ÄĒ¬°Vamos, chicos, un poco de br√≠o! ‚ÄĒgrit√≥ la hermana Sonsoles.

‚ÄĒViva Soto Alto, you are the best! ‚ÄĒexclam√≥ la hermana Olabisi.

‚ÄĒ¬°Venga, kids, estar alelados! ‚ÄĒdijo la hermana Clarence‚ÄĒ. ¬°Despertar ya!

El árbitro consultó su cronómetro.

Quedaban exactamente tres minutos para acabar y el marcador no se había movido en la segunda parte.

Necesit√°bamos un milagro: marcar tres goles.

En ese instante, Mar√≠a Aparecida salt√≥ para intentar cazar un bal√≥n dividido al borde del √°rea. Marilyn y Camu√Īas fueron directos a por ella.

¬°CATACRACK!

Los tres chocaron y cayeron al suelo, doloridos.

El √°rbitro detuvo el partido.

Hizo gestos para que entraran los entrenadores y los asistentes.

‚ÄĒ¬°Me duele mucho el codo! ‚ÄĒse lament√≥ Camu√Īas.

‚ÄĒ¬°Tengo el tobillo hinchado! ‚ÄĒse quej√≥ Marilyn.

Felipe y Esteban les ayudaron a salir del campo.

Alicia miró al banquillo y negó con la cabeza, desesperada.

‚ÄĒAnita, Tomeo, vamos, ¬°entr√°is a jugar los √ļltimos minutos! ‚ÄĒdijo la entrenadora.

‚ÄĒ¬°Toma ya! ‚ÄĒexclam√≥ Anita, que se acerc√≥ a Marilyn y le cogi√≥ el brazalete de capitana‚ÄĒ. Lo siento mucho, seguro que te recuperas enseguida‚Ķ

‚ÄĒ¬°Seguimos con el mismo sistema, nada de inventos raros! ‚ÄĒorden√≥ Alicia.

‚ÄĒQue s√≠, que s√≠ ‚ÄĒdijo Anita.

Apenas salió al campo, ya se puso a dar órdenes.

‚ÄĒHay que colgar balones a su √°rea ‚ÄĒindic√≥ Anita.

El √°rbitro hab√≠a se√Īalado falta a nuestro favor. La propia Anita se encarg√≥ de sacarla. Le dio un patad√≥n tremendo y mand√≥ la pelota a la otra punta del campo.

Toni la par√≥ con el pecho y se la dej√≥ a Helena, que me centr√≥ al primer toque. Remat√© seg√ļn ven√≠a, rebot√≥ en el central del Sao Paulo y sali√≥ fuera.

‚ÄĒ¬°C√≥rner! ‚ÄĒexclam√≥ Felipe‚ÄĒ. ¬°Todos arriba!

‚ÄĒ¬°Todos no! ‚ÄĒdijo Alicia, se√Īalando a Anita.

Por supuesto, la portera la ignoró.

‚ÄĒHay que remontar como sea ‚ÄĒdijo, excus√°ndose, y ella tambi√©n subi√≥ a rematar.

Helena se preparó para el saque de esquina. Allí estábamos todos en su área esperando: los cinco jugadores de campo más la portera.

El central y María Aparecida cubrieron a Anita entre ambos, por si acaso.

Helena sacó al segundo palo.

El balón rebotó en la cabeza de Tomeo. Le dio en la cadera a un lateral del Sao Paulo. Golpeó en la espalda de Angustias. Volvió a chocar en el muslo de otro defensa. Chocó en el pecho de Ocho, que no lo pudo controlar…

¡Aquello parecía una partida de paint-ball!

Después de no sé cuántos rebotes dentro del área, Anita estiró sus larguísimas piernas y golpeó la pelota con la puntera de su bota.

El portero resbaló y, a trompicones… ¡el balón entró en la portería!

‚ÄĒ¬°GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!

Anita se colgó del larguero, posando para las cámaras.

La gente volvió a estallar de alegría en la grada.

Riki-Riki

Riki-Riki

And Anitaaaaaaaaaaaaaaaaa

SAO PAULO 2; SOTO ALTO 1.

‚ÄĒ¬°Dos minutos y necesitamos dos goles, vamos, vamos, vamos! ‚ÄĒexclam√≥ Felipe.

‚ÄĒConcentraci√≥n m√°xima ‚ÄĒpidi√≥ Alicia, que no sab√≠a si rega√Īar o felicitar a Anita.

Las monjas y las chicas de City of Hope hicieron la ola.

El p√ļblico pareci√≥ despertar de nuevo.

‚ÄĒ¬°O√©, o√©, o√©, ni√Īa maravillaaaaaaaaaaaa, o√©, o√©, o√©!

Mar√≠a Aparecida sac√≥ de centro furiosa. Tal vez estaba acostumbrada a ser ella la estrella de los partidos, no le gustaba que nadie le hiciera sombra. Y menos un equipo desconocido de un peque√Īo pueblo.

Retrasaron el balón y se replegaron para aguantar el resultado.

‚ÄĒ¬°Ja, est√°n asustados! ‚ÄĒbram√≥ mi madre.

‚ÄĒSimplemente est√°n perdiendo tiempo, como hacen todos los equipos del mundo cuando van ganando ‚ÄĒles justific√≥ Esteban.

‚ÄĒ¬°Pamplinas! ¬°Est√°n muertos de miedo! ‚ÄĒinsisti√≥ mi madre.

Nos lanzamos a presionar a la desesperada. Había que intentarlo.

María Aparecida se fue con el balón a la esquina del campo y lo protegió de espaldas.

Toni y Ocho intentaban robárselo, pero ella se defendía muy bien con el cuerpo. No podían empujarla, en cuanto la tocaran el árbitro pitaría falta.

Los segundos seguían avanzando.

Helena llegó a la esquina corriendo a toda velocidad.

Se lanzó al suelo, pilló por sorpresa a María Aparecida, metió la bota y le dio al balón de rosca perfecta.

La pelota voló hacia el punto de penalti.

Voló directa hacia mí. Me cubría el central, pero aun así tenía que rematar. Podía conseguirlo.

¬ęVamos, Pakete¬Ľ, me dije.

Salté, y cuando estaba en el aire, sentí una fuerza que me arrollaba desde atrás.

‚ÄĒ¬°M√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠a! ‚ÄĒgrit√≥ Anita, empuj√°ndome.

El balón le impactó en el rostro, salió disparado y… ¡entró por la escuadra!

‚ÄĒ¬°GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!

Se desató la locura en el campo.

La gente aplaudía, se abrazaba, gritaban, bailaban.

Carine daba brincos en el palco.

‚ÄĒ¬°Ni√Īa maravillaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¬°Ni√Īa maravillaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

‚ÄĒ¬°Otra vez! ‚ÄĒdijo mi madre, saltando‚ÄĒ. ¬°Lo ha hecho otra vez! ¬°Esto es lo m√°s grande que he visto nunca en un partido de f√ļtbol!

SAO PAULO 2; SOTO ALTO 2.

Las monjas y las ni√Īas re√≠an, entusiasmadas. Hab√≠a merecido la pena acudir al partido.

Anita regres√≥ a su porter√≠a entre los aplausos emocionados del p√ļblico. Los c√°maras no se perd√≠an detalle.

María Aparecida se dispuso a sacar de centro otra vez, muy molesta con todo lo que estaba ocurriendo.

‚ÄĒ¬°Un minuto! ¬°Solo un minuto! ‚ÄĒavis√≥ Felipe.

‚ÄĒEstad√≠sticamente es imposible que Anita marque el tercero ‚ÄĒdijo Esteban, perplejo‚ÄĒ. Es todo casi igual que contra el Zesco United, las matem√°ticas dicen que algo as√≠ no puede ocurrir.

Un trueno anunció que una tormenta estaba a punto de caer.

Tal vez era una se√Īal.

El balón se puso en movimiento ante la máxima expectación.

‚ÄĒ¬°Me toca a m√≠ marcar! ‚ÄĒexclam√≥ Toni, que fue a presionar.

Esta vez, en lugar de retroceder, María Aparecida lanzó un balón largo hacia nuestro campo. No querían que les volviera a ocurrir lo mismo.

La pelota cayó en los pies de Tomeo, que la controló a duras penas.

‚ÄĒ¬°Balonazo arriba! ‚ÄĒorden√≥ Alicia.

‚ÄĒNada de eso ‚ÄĒdijo Anita, que apareci√≥ junto al defensa‚ÄĒ. P√°samela.

‚ÄĒ¬ŅA qui√©n le hago caso? ‚ÄĒpregunt√≥ Tomeo, sin saber qu√© hacer.

‚ÄĒ¬°A m√≠! ‚ÄĒrespondi√≥ Anita y, sin esperar, se llev√≥ el bal√≥n con su √≠mpetu caracter√≠stico.

‚ÄĒBuah, los dos goles los ha marcado de churro ‚ÄĒse√Īal√≥ Camu√Īas desde el banquillo.

‚ÄĒYa, pero los ha metido ‚ÄĒdijo Marilyn a la pata coja.

‚ÄĒEs completamente imposible que lo vuelva a conseguir; tiene la l√≥gica, las matem√°ticas y todo en contra ‚ÄĒmurmur√≥ Alicia‚ÄĒ. Pero en el f√ļtbol nunca se sabe‚Ķ ¬°Anita, haz lo que te d√© la gana, eres la ni√Īa maravilla!

Al comprobar que incluso Alicia estaba con ella, Anita avanz√≥ con el bal√≥n y levant√≥ los brazos, pidiendo al p√ļblico que la animara.

Inmediatamente, los miles de asistentes comenzaron a cantar:

Es la ni√Īa maravilla

Baila conmigo

Dance with me

Danse avec moi

Anita dej√≥ atr√°s a dos rivales. Era como si la gente y la m√ļsica la llevaran en volandas.

Riki-Riki

Riki-Riki

And Anitaaaaaaaaaaaa

Se plantó delante del área. El central del Sao Paulo le metió un codazo. Anita rodó por el suelo, pero el balón siguió adelante, a su lado.

Riki-Riki

Riki-Riki

And Anitaaaaaaaaaaa

Desde el suelo, Anita toc√≥ el bal√≥n y‚Ķ ¬°le hizo un ca√Īo al portero!

Vina ndi Ine

Vina ndi Ine

And Anitaaaaaaaaaaaa

Entre tropezones y resbalones, se tiró en plancha sobre la pelota.

Anita y el bal√≥n rodaron juntos, en una especie de mara√Īa y‚Ķ y‚Ķ y‚Ķ

¡Entraron en la portería!

¬°Anita!

¡El balón!

¬°Y las voces de miles de espectadores que saltaron, lloraron y gritaron como si acabaran de presenciar un milagro!

¬°Anitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¬°Gooooooooooooooooooooooool!

El destino de los futbolísimos está en tus manos