FC BARCELONA

En Copa de Balón

De las lágrimas de Messi a la ilusión de Lewandowski

Coincidiendo con la presentación del goleador polaco, se cumple el aniversario de la marcha del mejor jugador de la historia del conjunto azulgrana

Leo Messi llora en su despedida como azulgrana.

La presentación del goleador polaco sirvió para escenificar la renovada ilusión del barcelonismo, justo cuando se cumplía un año de la dolorosa marcha de Messi. La segunda acepción de la RAE para puñalada trapera' es "jugarreta, mala pasada", palabras que definen bastante bien lo que ocurrió hace un año, cuando se decidió sacar de la peor manera y con alevosía al jugador más importante de l

a historia del club. La continuidad de Messi podría considerarse la segunda pancarta de
Joan Laporta
para recuperar el sillón presidencial. Utilizó el reclamo de la renovación del argentino para sacar varios cuerpos de ventaja a sus rivales. Recordarán aquella machada de que "esto lo arreglo yo con un asado". Puestos a refrescar la memoria, resulta inolvidable la imagen de Messi, con su hijo de la mano, acudiendo a votar por primera vez en las elecciones del Barça al futuro presidente, que se suponía le iba a garantizar su continuidad hasta acabar su carrera como hombre de un solo club. El 8 de agosto pasado, un desgarrador Messi lloraba públicamente por el golpe más duro de su vida. Llegó con 13 años al Barça y se dio de bruces con el famoso tango que decía "20 años no es nada." Desde París, donde el fútbol ya no le ha sonreído igual, debe asistir perplejo al espectáculo de la activación de las palancas siendo el Barça el club que más dinero ha gastado este verano en el fútbol mundial y Leo debe fumar en pipa cuando la explicación oficial a su no continuidad fueron los "obstáculos estructurales y económicos de la Liga", esos que ahora con valentía o temeridad, según se mire, se están sorteando para volver a tener un equipo que aspire a todo. La presentación de
Lewandowski
, como metáfora de casi todo. Laporta airea públicamente la necesidad de una reparación histórica con Leo, pero la herida de aquel ladrillazo está aún tierna. Supongo que ahora está demasiado centrado en devolver la gloria a Argentina en un Mundial. Lewandowski es un fuera de serie y representa la renovada ilusión, pero nadie llevará más gloria al barcelonismo que Lionel Messi, el que, roto de dolor, lloró aquel ante la atónita mirada del mundo hace un año.

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